La Unión Europea comienza a jugar al póker con el fondo de recuperación

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La Unión Europea comienza a jugar al póker con el fondo de recuperación

El presidente del Consejo EuropeoCharles Michel, mantiene bajas expectativas para la cumbre de la Unión Europea de este viernes. “Nuestro objetivo final debería ser encontrar un acuerdo lo antes posible. Todavía queda mucho camino por recorrer”, escribió Michel a los participantes de la cumbre en su invitación, y añadió que “tendrán que trabajar duro en los próximos días y semanas”.

La cumbre informal telemática de los jefes de Estado y dirigentes europeos no es más que un foro para intercambiar opiniones y posiciones. No habrá negociaciones reales sobre los aproximadamente 1.8 billones de euros del proyecto de presupuesto de la Comisión de la UE, según los diplomáticos que están preparando la reunión.

“Complejo, pero simple”

Al igual que la canciller alemana Angela Merkel, Michel supone que el acuerdo solo será posible en cumbres especiales y luego personales, en julio o, incluso, agosto. “Tendremos éxito si llevamos a cabo las conversaciones con responsabilidad y voluntad de salir de esta gran crisis unidos y fuertes”, asegura Michel.

La canciller alemana, que asume la presidencia temporal de la UE durante los próximos seis meses, debe mediar y, al mismo tiempo, asumir los compromisos financieros cruciales necesarios para elaborar un paquete conjunto. “La situación de la negociación es compleja, pero quizás por ello también es más simple”, comentó Merkel en una reunión con el grupo parlamentario de la CDU en el Bundestag.

En otras palabras, el presupuesto combinado de la UE y el plan de recuperación para el período posterior al coronavirus es tan único y enorme que los 27 Estados miembros no pueden darse el lujo de perderse en asuntos habituales sobre detalles del presupuesto. El tiempo también es corto. “Las negociaciones serán diferentes esta vez”, comenta un alto funcionario de la UE.

Plan “maratónico”

La Comisión de la UE y los Estados miembros están de acuerdo en que el megaplan para el período 2021 al 2027 debe ser aprobado por los parlamentos a más tardar en septiembre, para que los paquetes de estímulo económico puedan volver a reactivar la economía debilitada por la pandemia en la Unión Europea en los próximos dos años.

Debido al aumento de la deuda planificada por la UE, los 27 parlamentos de los Estados miembros tienen que ratificar las decisiones. Será algo “maratónico”, de acuerdo con diplomáticos de Bruselas.

La canciller Merkel comentó que la UE no podía permitirse no aprobar un presupuesto común y un fondo de recuperación. Eso sería “la encarnación de la incapacidad. Y eso es algo que todos queremos evitar”, dijo Merkel, según los participantes de la reunión del grupo parlamentario en Berlín.

Los puntos de conflicto

Hasta el momento no se ha tomado ninguna decisión, pero todos los elementos esenciales del programa de recuperación y del marco financiero son ya controvertidos.

El volumen: la Comisión de la UE propone un fondo de reconstrucción de 750 mil millones de euros llamado “La próxima generación de la UE”. Alemania y Francia abogan por un fondo de 500 mil millones de euros.

El Parlamento Europeo, por otro lado, está exigiendo dos billones de euros. España y otros países receptores piensan en 1,5 billones de euros para el programa de ayuda. Además, existe un presupuesto ordinario de la UE para los próximos siete años que asciende a 1,1 billones de euros.

Los ingresos: la Comisión de la UE quiere aumentar el límite de recursos propios para el presupuesto de la UE del uno al dos por ciento. Con estas garantías financieras de los 27 Estados miembros a sus espaldas, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, quiere pedir prestado 750 mil millones de euros a los mercados financieros privados en nombre de la UE por primera vez. El plan de recuperación se financiará con préstamos que se devolverán después de 2028.

No todos los Estados miembros han aceptado aún este préstamo a gran escala, que principalmente afecta a la próxima generación en la UE. Sin embargo, al final es necesaria la unanimidad.

La futura presidencia alemana del Consejo está presionando para que en 2026 o 2027 se empiece a pagar esa deuda, es decir, dentro del próximo período presupuestario. Con esto se estaría queriendo enviar una señal de que la UE es realmente seria en el pago de nuevas deudas, según diplomáticos de Bruselas.

Los gastos: dos tercios de los 750 mil millones de euros del programa de reconstrucción se distribuirán en forma de subvenciones a los países gravemente afectados por la pandemia. El último tercio será en forma de préstamos que los beneficiarios deberán devolver en algún momento. Los fondos se asignarán de acuerdo con las normas de presupuesto válidas de la UE, es decir, se financiarán proyectos e inversiones concretos con resultados verificables.

Los países receptores no pueden simplemente inyectar el dinero en sus presupuestos nacionales, por ejemplo, para reducir los impuestos. Esto fue anunciado por el ministro de Relaciones Exteriores italiano, Luigi Di Maio. Italia y otros posibles países receptores se resisten a condiciones demasiado estrictas. Pero los países donantes, especialmente los Países Bajos, insisten en criterios y controles severos. Según los cálculos iniciales de la Comisión de la UE, Italia recibiría unos atractivos 170 mil millones de euros del programa de reconstrucción.

El reembolso: la Comisión de la UE propone reembolsar las nuevas deudas conjuntas de la Unión Europea que ascienden a 500 mil millones de euros, con dinero del presupuesto común de la UE. Con este fin, se impondrán nuevos impuestos sobre los residuos plásticos, el dióxido de carbono y las ventas virtuales. Pero muchos Estados miembros se muestran escépticos sobre si estos impuestos se aplicarán alguna vez. Hasta ahora, tales “recursos propios” para la Comisión de la UE siempre han sido rechazados, porque también significan más poder para Bruselas.

Dar y recibir

La crisis económica sin precedentes posterior a la pandemia y la retirada de Gran Bretaña, contribuyente neto de la Unión Europea, hacen muy difícil calcular quién tendrá que pagar qué al final. El comisario de presupuesto de la UE, Johannes Hahn, dijo a DW que el presupuesto fue establecido con los resultados económicos de 2018, de modo que las cifras tendrán que ser ajustadas el año que viene cuando los datos actualizados de la crisis por el coronavirus estén disponibles.

Sin embargo, parece claro que Alemania, como país económicamente fuerte hasta ahora, tendrá que asumir la mayor parte de la carga. Hasta la fecha, su participación ha sido de alrededor del 25 por ciento. Esto podría aumentar a 34 por ciento.

“Alemania está dispuesta a hacer una contribución especial de solidaridad”, explicó un representante del Gobierno alemán. “Pero al final no pagaremos todas las facturas pendientes. Nadie espera eso tampoco”. Por lo tanto, al igual que otros contribuyentes netos, Alemania está exigiendo un descuento en sus contribuciones para cubrir el aumento. Ese descuento tendría que ser lógicamente financiado por otros Estados miembros. De manera que aún hay mucho por discutir, pero no todo este viernes.

fuente: forbes